{"id":524,"date":"2023-06-08T21:47:25","date_gmt":"2023-06-08T21:47:25","guid":{"rendered":"https:\/\/nataliasanguino.com\/?p=524"},"modified":"2023-06-08T21:47:27","modified_gmt":"2023-06-08T21:47:27","slug":"el-95-de-los-101","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nataliasanguino.com\/?p=524","title":{"rendered":"El 95\u00ba de los 101"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La caja fuerte de mi abuela<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La caja fuerte de mi abuela<\/p>\n\n\n\n<p>Mis primos me odian. De la noche a la ma\u00f1ana, covid mediante, me encuentro con un piso de 60 metros cuadrados, dos balcones y muchas posibilidades en un barrio al otro lado del r\u00edo. Mi vida hasta ahora se desarrollaba en un piso compartido en el centro, tendr\u00e9 que acostumbrarme a tardar un poco m\u00e1s en llegar a los sitios, pero joder: un piso, sin hipoteca, que necesita unas reformas peque\u00f1as y ya est\u00e1, m\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuela muri\u00f3 sola cuando el covid ya no daba miedo. La pobre mujer se nos fue en la sexta ola. Que vivi\u00f3 mucho y bien, hasta el final en su pisito, ojo. No puedo estarle m\u00e1s agradecida. Mis primos la odian. Que se jodan. Yo fui quien la visitaba todas las semanas, a veces iba a comer con ella, a veces ve\u00edamos la tele un rato por la noche, no pasaban m\u00e1s de siete d\u00edas sin que estuvi\u00e9ramos juntas un rato. Me llevaba con ella todo lo bien que no me llevaba con mi propia madre, su hija.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El sufrimiento y la pena, m\u00edos son, as\u00ed como este piso. Cuando entro por primera vez tras haber firmado los papeles, acompa\u00f1ada de un par de amigas, enseguida corro a abrir las ventanas. Carol, que es un poco burra, me suelta \u201cs\u00ed, anda, abre porque no veas c\u00f3mo huele aqu\u00ed a vieja\u201d. Intuyo que mi otra amiga, Eva, le ha dado un golpe y discuten entre cuchicheos. Yo sonr\u00edo porque mi propia abuela me dec\u00eda que los viejos huelen a viejo. Que no, abu. Que s\u00ed, ya llegar\u00e1s, ya. Me parece estar oy\u00e9ndola ahora mismo. \u201cAqu\u00ed hay que hacer limpieza espiritual o algo por si tu abuela sigue presente de alg\u00fan modo, \u00bfse fue en paz o ten\u00eda algo pendiente?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No ten\u00eda nada pendiente, Carol, y ojal\u00e1 su esp\u00edritu siguiera aqu\u00ed y me hablara un poco, ojal\u00e1 me guiara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Desde cu\u00e1ndo eres t\u00fa m\u00edstica, a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tres re\u00edmos y nos encontramos en el sal\u00f3n. Coincidimos en que hay que cambiar la decoraci\u00f3n en cuanto resuelva los arreglos que el piso necesita. \u00bfVas a cambiar los suelos, t\u00eda? No, me gusta este azulejo, me reconforta. Claro, te recuerda a cuando eras peque, \u00bfverdad? Algo as\u00ed. Joder el suelo \u00e9ste de la cocina, \u00bfc\u00f3mo se llama, el rollo\u2026 metal\u00fargico, es? Hidr\u00e1ulico, c\u00f3mo va a ser esto metal\u00fargico. Azulejo hidr\u00e1ulico. Pues chul\u00edsimo, no lo cambies. Hay que pintarlo. Eso s\u00ed, pintarlo. As\u00ed de blanco\u2026 Oye, una pared del sal\u00f3n p\u00edntala en mostaza, o en verde agua. En rojo. No, en rojo ni de co\u00f1a. Joder, ni una propuesta me acept\u00e1is.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos paseando por la casa y entro en la habitaci\u00f3n de mi abuela. S\u00ed, claro que la cama ir\u00e1 fuera, si adem\u00e1s esta no es la que tuvo ella de siempre, \u00e9sta se la compraron sus hijos cuando ya estaba mayor porque la otra era muy alta, la pobre dec\u00eda que le daba v\u00e9rtigo bajar de ah\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me acerco a la pared del cabecero de la cama. Qu\u00e9 poca gracia tiene una casa de abuela con un cabecero del Ikea, pienso. Idea de mi madre, fijo. Veo el cuadro de los cervatillos. Es horrible. El marco, dorado envejecido, con volutas y en relieve, como si acabara de ser robado del Museo del Prado\u2026 La escena: a la izquierda dos cervatillos miran t\u00edmidos al pintor\/espectador, descansan en un pardo verde y a su lado corre un arroyo con bastante agua (para no ser un r\u00edo), mientras que detr\u00e1s de ellos hay un bosque, y a la derecha de la escena una casa de paredes blancas y techo de paja de cuya chimenea sale humo gris. Deb\u00edan estar cocinando ah\u00ed dentro, porque el cuadro est\u00e1 ambientado en la primavera, y qu\u00e9 sentido tiene encender entonces la chimenea. Cuando mi hermana y yo nos qued\u00e1bamos a dormir en casa de la abuela, nos encantaba imaginarnos con ella historias alrededor de ese cuadro. Qui\u00e9n viv\u00eda en la casa, qu\u00e9 pensaban los cervatillos, en qu\u00e9 r\u00edo desembocaba el arroyo\u2026 A veces mi abuela dec\u00eda que nosotras \u00e9ramos los cervatillos, que ten\u00edamos que ser como ellos, siempre con los ojos muy abiertos, observando, listas para salir huyendo, para no conformarnos, no quedarnos esperando que nadie nos atrapara. De peque\u00f1as, yo apenas la entend\u00eda. Conforme fui creciendo, no me gust\u00f3 entenderla. Lo que cre\u00eda percibir tras sus consejos, su amargura, su arrepentimiento por ciertas cosas vividas. Tus figuras adultas de referencia no deben ser personas infelices. No quieres saberlo si ocurre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mis amigas me sacan de mi enso\u00f1aci\u00f3n insisti\u00e9ndome en que quite el cuadro \u00e9se horrible. Lo quitar\u00e9 cuando vengan a pintar, les digo. Y eso har\u00e9 unos d\u00edas m\u00e1s tarde.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Se\u00f1ora, se\u00f1ora! &#8211; me grita uno de los pintores. Voy por el pasillo grit\u00e1ndole yo, a su vez, que ya le dije que ahora quitaba yo las cosas de la pared de la habitaci\u00f3n. \u00c9l me ignora y cuando entro me dice &#8211; \u00bfHa visto usted esto, se\u00f1ora?<\/p>\n\n\n\n<p>Reprimo las ganas de decirle que no me llame se\u00f1ora, que no he cumplido los 30. O m\u00e1s bien las reprime la sorpresa de ver una caja fuerte en el lugar que antes ocupaba la escena de los cervatillos, que ahora parecen haber abierto m\u00e1s los ojos, en manos del pintor, que los zarandea seg\u00fan me habla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfEsta caja fuerte usted sab\u00eda que estaba aqu\u00ed?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Pues\u2026 No.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY sabe abrirla, la abre?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No\u2026 No\u2026 \u00bfPuede dejarme a solas un momento, por favor?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Venga, s\u00ed, nos vamos que de todos modos enseguida es la hora de comer. La adelantamos hoy un poco, \u00bfeh, bonita? &#8211; Y me palmea la cara. Yo pienso que es la \u00faltima vez que dejo que mi t\u00edo me recomiende a una cuadrilla de obreros. Roja de rabia y verg\u00fcenza, espero hasta o\u00edr la puerta de la calle. He recordado algo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la carpeta que \u00faltimamente me acompa\u00f1a a todas partes, con la escritura de la casa y m\u00e1s papeles de estos tr\u00e1mites recientes, busco. Y encuentro una nota con la caligraf\u00eda de mi abuela, una serie de n\u00fameros que yo pens\u00e9 que ser\u00edan la cuenta de su banco. Ocho n\u00fameros es una serie corta para ser la cuenta de un banco, pero qu\u00e9 s\u00e9 yo. Me voy a la caja fuerte y con la mano algo temblorosa voy llevando la rueda a cada n\u00famero.<\/p>\n\n\n\n<p>Tic, tic, tic, tic, tic, tic, tic, tic.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Clac.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta se abre. \u201cJoder, abu\u201d, murmuro, mientras meto las manos en la cavidad oscura y me sorprende ver que no hay demasiado polvo: recientemente ella debi\u00f3 abrirla, tuvo que hacer limpieza, algo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed veo una colecci\u00f3n de monedas y otra de sellos. Tres grabados. Casi me da un infarto cuando leo la firma de Goya al pie de uno de ellos. Los otros dos est\u00e1n sin firmar, pero parecen pintados por el mismo autor\u2026 \u00bfEn serio, Goya, abuela? \u00bfY viv\u00edas en un bloque sin ascensor? En una caja aparecen dientes de ni\u00f1os. Cuando est\u00e1 a punto de darme una arcada, recuerdo que son los m\u00edos y los de mis primos. No elimina las ganas de vomitar pero s\u00ed la idea de una abuela psic\u00f3pata. Una primera edici\u00f3n de \u2018Cien a\u00f1os de soledad\u2019 y otra de \u2018El llano en llamas. Pedro P\u00e1ramo\u2019. Una caja grande con un collar de perlas que recuerdo haberle visto puesto a ella en las fiestas navide\u00f1as y bodas. Nunca pens\u00e9 que fuera de perlas buenas, me sent\u00ed fatal por no haber cre\u00eddo que ella podr\u00eda tener algo de tanto valor, no s\u00e9 por qu\u00e9. Me asomo al interior de la caja y meto la mano para asegurarme de que no hay nada m\u00e1s. Tropiezan mis dedos con una caja que apenas pesa y saco una funda de DVD. La abro y dentro encuentro un disco donde est\u00e1 escrito: <strong>\u201cInstrucciones especiales\u201d<\/strong>.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La caja fuerte de mi abuela La caja fuerte de mi abuela Mis primos me odian. 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