El undécimo

Estaré cuando no mires.

Cuando vigiles a ambos lados al cruzar la calle, estaré.

Dedicaré cada día a idear la manera de arruinar tu vida, tu futuro, tu presente: cómo haré que todo lamentes, cómo será la manera más larga, cruel y dañina para tu esencia, para lo que de verdad eres, para quien crees ser.

Cuando gires una esquina, de noche, en un barrio que no es el tuyo, pensarás en mí breve pero intensamente. Y ahí estará parte de mi venganza cumplida.

No habrá ningún “y si” feliz para ti porque tras cada conjunción y condición vendrá mi nombre a tu mente y mi palabra y mi hecho. Justo antes te diré “ahora sí”, pero hasta entonces seré la sombra de tu infierno.

¿Ascensores? Estaré. Oscuridades, pesadillas, sudores fríos, macarras buscándote en su camorra, en tu bar de siempre: estaré. No voy a jugar contigo, me convertiré en tu pánico directamente.

Fría o inmediatamente, dispersa pero envenenada. Dardo a tu corazón seré y desangraré el de aquel a quien hagas desagraciado por amarle.

Como el tic tac de un reloj, como el estúpido suspense de películas de mediodía.

Tu sombra, tu desvelo, tu paz: estaré.

Natalia Sanguino Escrito por: