El décimo

Descanso empapada, negro mi filo, que un día estuvo hundido sin dolor en carne de cisne. Las aves tienen carne igual que tienen alma las palabras que, obligada, garabateo en este pergamino.

A mi alrededor, en esta humilde habitación de paredes de piedra, el polvo en suspensión provoca una calma artificial y vuelve cálida y densa la atmósfera. 

Una y otra vez me hunden, nerviosa y ansiosamente, en el tintero: mi dueña cuenta, recuerda e inventa. Ella nunca será conocida, sus palabras serán quemadas un día por su autora, como hicieron tantos otros antes y después de ella: quemar creación y esencia por miedo, locura o arrepentimiento. Dicen que la fe es poderosa. Yo, servil pluma del talento ajeno, discrepo. Poderoso es el miedo, poderosa es la locura y fuerte llega a ser el arrepentimiento del pasado. Capaces son los tres de adoptar todas las formas precisas.

Encerradas, monja escritora y pluma respiran estas partículas de polvo mientras la cera se derrite y se muere para iluminarnos. Estúpida pluma soy, creyéndome más útil que la cera porque sigo intacta y viva, me creo más útil que el polvo solo porque me utilizan.

Nací para servirte, me tallaron para que tú, hermana Joaquina, pusieses tu voz y tu angustia al servicio de la posteridad. Al final decidió el fuego sobre tus palabras.

Nuestro convento, al que servimos las dos, será inundado. Vendrá la codicia empresarial, esa que tú, Joaquina, y yo, objeto anónimo, ignoramos desde esta celda, aunque ya existe, con otro nombre, en nuestro siglo. Y esa codicia será la que nos desvele, la que haga que nuestros restos se confiesen por nosotras.

Nadie se fijará en los miserables restos fósiles de lo que fui. Orgánica, volví a ser el polvo que desdeñé. Y tú, hermana Joaquina, estarás en un nicho cualquiera o en un montículo de esta tierra extremeña, también tú convertida en polvo. Alimentamos las dos esta tierra rica en tanto y pobre en el resto.

(Vida de una pluma. Historia sobre los restos de un convento hallados en el embalse de Valdecañas, en Cáceres, que dejó al descubierto la sequía propiciada por una compañía hidroeléctrica en el verano de 2021)

Natalia Sanguino Escrito por:

2 Comentarios

  1. Laura Tercero
    octubre 11, 2022

    Como siempre, emocionante. Gracias por compartir, gracias por compartirte.

    • octubre 11, 2022

      Gracias a ti por leerme y por comentarme, me hace mucha ilusión, de verdad, ¡un abrazo!

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