INTRODUCCIÓN: Estas cosas se me dan mejor cuando no son tan directas.
– Lo que no podemos permitir, cariño, es que el sistema siga podrido. Nos utiliza, joder.
– Que si te apetece que le ponga más cebolla caramelizada al queso de cabra para la ensalada.
– ¿Pero tú te oyes? Hablas como tu hermana la mayor, ¿para eso quieres una hipoteca?
– ¡Quiero una hipoteca porque…! Espera, que he manchado la pared con la espátula, ¡porque necesito saber que esto va a alguna parte, que somos algo, Roberto, algo más que novios!
– Prefiero que digas pareja, lo de novios suena anticuado. Somos compañeros.
– Pero qué hostia tienes a veces, de verdad. Y además, qué hago yo aquí, tan tranquila, termina tú de preparar la cena que yo me voy a ver la hoguera de las tentaciones, que hoy follan.
– Si es que esto huele a divorcio antes de empezar, ¿dónde vas? ¡Ah, que va en serio que te vas a ver a los recauchutados ésos! Te atontan con esos programas de basura televisada. Ba-su-ra-te-le-vi-sa-da.
– Cari, que tú ves el fútbol y yo no digo ni mú, no te jode el antisistema.
– A la defensiva no te me pongas porque el coach nos dijo que… ¡no me tires cojines!
– Abre el lambrusco y trae la ensalada, que vamos a darnos un homenaje, tonto. Si es que te como la cara, ¡no puedo quererte más!