Vemos un televisor, solo la pantalla. Cortinilla azul sobre ella y…
(Música estridente pero seria. Comienza el informativo de la noche)
– Muy buenas noches, abrimos este informativo con una noticia de GRAN alcance de la que acabamos de tener AHORA MISMO conocimiento: se ha producido un secuestro, perdón, no, un ROBO en el Museo del Prado, en el madrileño Museo del Prado, como lo oyen, y ha tenido lugar hoy, 20 de marzo de 2020. El robo en la pinacoteca de la capital española ha tenido lugar mientras todos los españoles estamos en pleno confinamiento domiciliario, disculpen, disculpen que no les podamos dar más datos en este momento, pero ignoramos, eh… Estamos tratando de comprobar, de VERIFICAR, qué es lo que ha sido robado en el Museo del Prado de MA-DRID… Y bien, sí, me comunican… Eh… Sí. Sí, veamos, que lo que ha sido robado es el cuadro de Las Hilanderas de Velázquez, eh… Ahí lo están viendo en pantalla, es un cuadro de gran tamaño, ignoramos cómo se ha producido el robo y la Policía está trabajando para averiguar quién ha podido llevarse un cuadro tan famoso y… Bueno, a priori, no es algo que se pueda vender o subastar, es decir, no sabemos…
(Se extingue la voz)

Calle aledaña al Museo del Prado. Madrugada del 19 al 20 de marzo de 2020.
– ¡Corre, corre, corre!
– Recuérdame – voz entrecortada – por qué hacemos esto, por dios.
– Para ver mundo, ¡y por la virgen!
– ¿La virgen?
– Mírala, ahí detrás viene.
– ¿Cómo que viene la Virgen, qué Virgen?
– La de Murillo, chocho, mírala, ay que me parto, mira cómo se sujeta las enaguas. Anda, jaca, ¡se nota que no has hecho tú ejercicio en tu vida ná más que sujetar al crío Jesús en brazos!

– ¡Pero no le hables así a la Virgen!
– Que viene asfixiá, que no me va a decir nada.
– Vamos a ver, que habíamos quedado en que nos íbamos tú y yo.
– Y será ahora culpa mía que la Virgen se aburra también.
– Joder, seguro que se lo chivaste tú.
– Y dale, que yo solo se lo dije a los del Jardín de las Delicias, a los del infierno. Pero como están todo el día viendo a los de en medio dale que te pego al fornicio, pues no se quisieron mover. Desconfiada eres, coño.
– ¿Solo a ellos?
– Sssssí.
– Ay.
– Bueno, me escuchó Margarita.
– Qué Margarita.
– La niñata.
– No me jodas… No me jodas que se lo has contado a la puta Menina.
– Pero que no pasa naaaaaada. Mira, ya está aquí la Virgen. ¿Qué pasa, Charo?
– Ay nenas, qué fatiguita llevo, ¿eh?
– ¿Y al crío?
– Al niño lo he dejado gateando por los pasillos del museo. ¿No es el hijo de Dios? Pues que vaya espabilando.
– ¿Te seguía alguien?
– Creo que no… Oye, qué vacías estas calles, ¿no?
– Mira, Charo, mejor eso que estar como estábamos ésta y yo dándole todo el día a la rueca, teje que teje, mientras la Aracne y la Palas Atenea “o sea, soy súper diosa” se tiraban las horas muertas discutiendo ahí. Que cómo podía ser que nadie viniese a verlas, cuando ellas eran la hostia.
– Pero cómo va a ir la gente a verlas a ellas, si sois vosotras las que estabais delante, ¿no?
– Eh, ¿eh? Pues eso les decía yo, que si no es por mi espalda y por la labor de ésta, de qué se van a fijar en el fondo. ¡Y que qué sabré yo de pintura, me decían!
– Otra vez te lo tengo que explicar… Mira, mire, señora virgen, que es que nosotras también somos Atenea y Aracne, que es que esta mujer no se entera de nada.
– Que cómo vamos a ser nosotras las de atrás, pesada, que somos tejedoras, que me lo contó a mí el Diego cuando estaba ahí con el pincelito…
(Se alejan agarrándose los faldones y gesticulando las tres)
Pantalla de televisor, la presentadora del informativo habla con un experto en arte. La pantalla partida muestra a la periodista vestida con traje en el estudio de la televisión mientras que el experto en arte, algo desaliñado, parece estar en su despacho. Lleva una camisa de cuadros y gafas de montura negra. Ha aprovechado la semana de confinamiento para no afeitarse y no le ha dado tiempo a hacerlo para salir en pantalla. Se nota su nerviosismo por este hecho porque no para de mesarse la barba.
– Entonces, por lo que parece, según nuestras fuentes, eh… Parece que los ladrones han cambiado un cuadro por otro, ¿no es así?
– Sí, bueno, por lo que he podido averiguar yo también, lo que han hecho los delincuentes, bueno, o los activistas, porque yo aquí lo que veo es, puede ser, un acto reivindicativo del tipo que sea, no sé… Lo que han hecho es poner en el cuadro de Las Hilanderas de Velázquez, ¿eh? O la Fábula de Aracne, esa obra, una de las cumbres de Velázquez, pues lo que han hecho es poner en su lugar un cuadro que es exactamente igual pero donde faltan las dos figuras de primer plano, la que está de espaldas y la que está de frente a ésta, en la otra rueca, mostrando ligeramente la pierna.
(Aparece en pantalla el cuadro, señalando las figuras desaparecidas)
– Y usted cree que puede ser un acto reivindicativo entonces.
– Bueno, es una opción, o para destacar algo, o para promocionar algo, yo qué sé, ya a estas alturas… Pero claro, no es el momento y no es prudente jugar, además, con una obra antigua, una de las obras de arte más importantes, sin duda, que hay en el museo, ¿no? En el Prado.
– Espere un segundo, espere porque me están comunicando que no es el único cuadro sustraído. Ha desaparecido en las mismas circunstancias la Virgen del Rosario de Murillo. Exactamente igual: han dejado un cuadro idéntico pero sin las dos figuras, la de la virgen y el niño, que aparecían en esa obra.
– Entonces ya sí que está claro, se tiene que tratar de alguna obra, de algún gracioso, algún chistoso, un artista que quiere darse a conocer… Algo. Porque no van a irse las figuras por ahí de parranda, ¿no?
– Bueno, señor Villegas, aunque no sea momento de hacer chistes, pero tendría guasa, ¿no? Todos confinados y aquí…
– Y aquí dos tejedoras y una virgen y el niño de fiesta por Madrid, sí. ¿Se imagina?
FIN
PD: Podéis saber más de Las Hilanderas y de la Virgen del Rosario aquí y aquí.