El 53º de los 101

Suspéndeme los lunes,

grité asomada al abismo 

de la noche del domingo.

Y tú, cruel calendario,

personaje de cuento

(al que imagino barbudo,

ceñudo, con bastón y túnica

y siempre enfadado)

tronaste: 

– ¡odiarías entonces los martes!

– ¡No!, te dijo mi insomnio:

Los martes darían paso

a un miércoles amable,

y éste a un jueves

con sabor a…

– Como digas “a finde” 

me voy del poema.

– No me hagas esto.

– No me das ninguna pena.

Entonces se me ocurrió:

Anula los lunes, 

yo odiaré los martes

pero el miércoles… seré

¡una mujer nueva, plena

¡como la Luna!

– Como poeta, eres mediocre.

– Y tú negociando, un poco borde.

– Concedo, sigue

y a ver si consigues que me amolde.

– Lunes anulado,

martes odiado, 

miércoles nueva yo,

jueves y viernes

bailaré a tu son, 

los celebraré cada día,

saldré diciendo a la calle:

¡Al fin es jueves, mañana es viernes,

albricias!

– ¿Ahora te vas al medievo?

Te recuerdo que soy gregoriano,

hasta en eso ventaja te llevo.

– Calendario querido,

agenda de mis desvelos:

no pretendo ganar tiempo al tiempo,

solo quiero que llegar al sábado y al domingo

me cueste menos. 

¿Acaso tanto es pedirte eso?

– ¿A ti te parece normal 

estar hablando conmigo?

¡Que soy calendario!

– Cualquier cosa es posible,

querido,

cuando me pongo a hablar en verso. 

Natalia Sanguino Escrito por: