Tacones. Sujetadores. Espejo. Fajas para que no se marque la barriga. Cremas para que desaparezca la celulitis. Rodillo especial para aplicar la crema con la que desaparecerá (spoiler: no) la celulitis. Espejo. Plancha para alisarte/ondularte/cambiarte el pelo, porque el tuyo natural no vale. Depilación de todos los pelos salvo los de la cabeza, que te los quieres cambiar. Uñas pintadas y despintadas porque desconchadas son feas. Espejo.
A continuación voy a contar una rutina de maquillaje como tantas que podéis encontrar en internet: limpias bien la cara con jabón, agua micelar o leche hidratante y tónico. Extiendes una crema hidratante. Aplicas una prebase de maquillaje para que se fije el maquillaje. Corriges los granitos o imperfecciones de la cara. Corriges las ojeras. Con lápices o brochas extiendes sombras de diferentes tonos, siempre marrones y beiges, para la famosa técnica del ‘contouring’, que hará que tus pómulos sean más marcados y tu cara tenga más luz. Después aplicas con otra brocha diferente el maquillaje. A continuación, destacas los pómulos (más) y ciertas partes del rostro con un iluminador. Luego te pintas los párpados con varias sombras de diferentes tonos que combinarás con más maestría que Caravaggio. Línea del ojo arriba. Línea del ojo abajo. Rímel. Rizador de pestañas (son como fórceps pero en pequeñito y al revés, sirven para juntar, ejem) y rímel de cejas para peinarlas. Nos peinamos las cejas que llevamos depiladas. Delineamos con un perfilador nuestros labios pero de forma que parezcan naturales. Dejarlos al natural no es natural. Rellenamos con cuidado nuestros labios, de un color beige a ser posible. Repetimos después de besar un trozo de papel higiénico o toallita. Aplicamos un ligero toque de brillo de labios en el centro de los mismos para que éstos parezcan más turgentes. Aplicamos después el colorete en dos tonos, uno para el pómulo (la estrella de la función, por lo visto) y otro para la parte de debajo del pómulo para que éste destaque más.
Este párrafo anterior es real, es decir, hay mujeres que cada día para salir de casa hacen todo lo anterior. Y nuestra sociedad convierte en noticia que Alicia Keys se deje de maquillar o que una bloguera se deje de depilar. Dicho lo cual… Curioso, ¿no?
Y aclaro que yo me maquillo a veces, que llevo el pelo cortado de peluquería y con mechas (todo divino, para qué mentir, sobre todo porque no es mérito mío) y que me depilo, incluso las cejas. Y digo que aclaro, antes que nada, porque vivimos en la dictadura del papel de fumar, que todo nos lo agarramos con él.
A lo que voy. Cómo nos tienen entretenidas, oye. Esta entrada se me ocurrió precisamente porque fui a dar, aburrida, una vuelta por instagram y llegué a un tutorial de maquillaje. Lo vi… Y aluciné. Cómo todo se tapa, se corrige, se forma o se reforma a gusto de… ¿De quién?
A mí me encantan los tacones, los vestidos largos y cortos y ajustados y sueltos, sí. Y en su día, cuando era un complejo andante, me puse fajas y usé cremas anticelulíticas y sigo odiando que mis cejas vayan sin control. Coño, qué importante es una buena ceja y todos mimando al pómulo.
A veces creo que nos prefiere esta sociedad inseguras e inestables. No digo los hombres y no digo conscientemente, porque no es un problema de género, todos formamos esta sociedad inquisidora. Lo que pasa es que esta sociedad es machista.
Lo pensaba un día en el metro, un día cualquiera, en que delante de mí iba un cervatillo, chica jovencita insegura sobre unos zapatos de tacón altísimos que, obviamente, no controlaba. Con la fuerza que pueden darte un zapato de tacón o un labio rojo a tiempo, carajo, ¿por qué me dio la impresión de ser tan frágil? A la pobre chica no la conozco de nada, pero escucho y leo a otras muchas y ella me sirve de ejemplo. Empezando por las blogueras, que tanta influencia tienen. Cuánto artificio.
Como siempre, el problema no está en lo que hagas, sino en el motivo por el que lo haces. Maquíllate como una puerta si te gusta cambiar, verte diferente, probar. Para mí, por ejemplo, la moda es pura diversión. Me gustan las telas, las caídas, el rollo que me dan. Si te chiflan los tacones, lleva tacones, por qué no.
Pero sea cual sea la versión de ti que te devuelva la mirada en el espejo, dile que te guiñe un ojo. Maquillado u ojeroso, pero ésa eres tú. Quítate capas y contourings, sé más relajada, más feliz. Un pintalabios rojo, sin más, funciona mejor a veces que prebase-base-postbase de maquillaje juntas.
Siento que, empezando por las revistas femeninas (y esto ya lo he escrito más veces), nos idiotizan. Nos tratan como a bobas. #nostratancomoaidiotas
Como le diría a cualquier amiga, haz lo que te salga del mismísimo, tía, pero hazlo por ti.
Haz crecer el jardín en el interior y ya verás como salen hacia fuera las flores. Esto ya os lo dice la fuckin poet, claro.
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