¿Qué es acoso sexual?
Algo que cualquier mujer ha sufrido, sufre o sufrirá en cualquier momento de su vida.
Tal cual.
El escándalo sobre los acosos sexuales continuados de los que se acusa al todopoderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein ha saltado y ha escupido en la cara de muchos hombres esta realidad: a las mujeres nos acosan sexualmente y es algo que nosotras tenemos interiorizado como posibilidad desde la primera vez que te ocurre.
En alguna reunión de amigos, comentando algún caso de acoso, algún hombre se ha reído. Con su mejor intención, porque sabe que no te pasó nada, porque sabes que estás bien, porque no tienes ningún trauma… Y porque no le da importancia. Claro. Porque tú, como mujer, lo interiorizas. Porque sabes que es algo que puede pasar y tratas de evitarlo. La última vez, volviendo a casa desde el trabajo, por la tarde, noté que un tipo me miraba mientras caminaba hacia mí. Por puro instinto, cambié ligeramente mi ruta para no cruzarme con él de frente. Porque SABÍA que iba a decirme algo. Lo ves, lo sientes. Y tal cual. Él también cambió su camino para decirme no sé qué estupidez al oído.
(Tengo amigos con los que jamás he hablado al oído y sin embargo varios desconocidos se han visto con el derecho como para hacerlo)
Si esto es así en la vida real, cómo no va a aprovecharse de su situación un hombre que trabaja con actrices, probablemente dedicadas a una de las profesiones con más inseguridades que hay. Inestabilidad, hundir tu carrera…
Antes que el miedo, la palabra que mejor define cómo se siente una mujer cuando es acosada es «desconcierto». No sabes qué hacer. Aunque te lo esperes, aunque lo veas venir.
Y esto es algo que los hombres tienen que interiorizar también: sí, el acoso existe. No, no es algo gracioso. Y sí, nos pasa en cualquier momento y en cualquier lugar, no hace falta ir vestida de ninguna manera ni estar más o menos buena.
Acoso sexual es que en la calle un desconocido te diga lo guapa que le pareces, lo buena que estás o lo que te haría.
Acoso sexual es que un chico con el que estás ligando en un bar insista e insista cuando le has dejado claro que no te gusta.
Acoso sexual es que un ex te siga pidiendo que os veáis, porque no puede olvidarte.
Acoso sexual es que te envíen fotos de su pene sin un contexto de flirteo o sin que en ese flirteo se haya alcanzado un punto en la conversación que, de algún modo, haga comprensible o justificable esa foto.
Acoso sexual es que te envíen fotos o vídeos de su pene y se enfaden mucho después porque tú, que habías advertido desde un principio, les insistas en que no vas a responder con otra foto o con otro vídeo. Y que te amenacen, no tengo aún muy claro cómo, por no hacerlo.
Acoso sexual es que te sigan hasta casa, diciéndote o sin decirte nada, da igual a qué hora del día o de la noche.
Acoso sexual es que un tipo, cuando vuelves a casa con 14 o 16 años, venga corriendo por detrás, te abrace, te agarre un pecho y vuelva a salir corriendo. O que en el metro, cada día, otro tipo se te acerque mucho, aprovechando que está lleno de gente, y te observe fijamente. Es más alto que tú y su respiración te alcanza, hueles su aliento. Te bajas del metro en la siguiente estación, te subes por otra puerta y sigue siendo acoso que el tipo se las apañe para llegar de nuevo hasta ti y repetir la maniobra. Día tras día.
Acoso es cualquier piropo fuera de contexto. Acoso es insistir cuando te han dicho una vez «no, gracias».
Nos creía más listos. Es triste pero parece que hay que defender a la víctima en lugar de condenar al agresor. Porque cuando te acosan, volviendo al principio, te quedas paralizada en muchas ocasiones. No sabes qué hacer, no sabes qué decir ni cómo reaccionar, porque a lo mejor estás en un vagón de metro lleno de gente o en una calle solitaria a las tres de la mañana.
Por si quedan dudas: la culpa del acoso es del acosador, no del acosado. ¿Mejor?
Bien, digamos ahora lo que NO es acoso. No es acoso un piropo en un contexto de flirteo evidente (espero no tener que aclarar cómo es esta situación, confío en vosotros) ni es acoso ser agradable con alguien a quien conoces, con quien tienes confianza y que confía en ti, incluso si se trata de compañeros de trabajo.
Pensaba realizar una lista con todas las veces que me he sentido o que he sido acosada sexualmente. Estos días, a raíz del escándalo Weinstein, he visto muchas de esas listas, hilos en Twitter, testimonios en Facebook… Y he pensado que quizá no aportaría nada nuevo, salvo, para mí, recordar momentos incómodos de mi vida. En los ejemplos que he puesto sobre qué es acoso, no obstante, me he inspirado en lo que me ha ocurrido a mí, no necesito preguntar a ninguna amiga. Es decir,esos casos de acoso en concreto los he sufrido yo.
Tener que explicar a estas alturas lo que es el acoso sexual es desolador. Gracias a la visibilidad de las redes sociales, las mujeres pueden sentirse más arropadas, incluso más valientes. La reacción del sistema machista y de quienes lo componen y lo alimentan, sin embargo, siempre será la misma: exageradas, histéricas, es que ya no se va a poder ligar…
Las cosas tienen que cambiar. Pero no las mujeres, no. Tienen que cambiar los hombres. Afear la conducta de otros hombres ayuda. Que cuando una mujer se queje de haber sufrido machismo o acoso sexual del tipo que sea, el hombre escuche, comprenda y se sienta parte del problema y de su solución.
Educación y empatía como herramientas. Y tranquilos, que aquí estarán las mujeres para explicarlos lo que haga falta.