Mi último regalo
fue como el primero:
el aliento.
La vista, que me engaña,
la sombra perseguidora,
el tacto de mi propia piel,
mano contra mano,
en el rezo que de nada sirve
si quien reza solo murmura
y apenas implora.
Quiere drama el dios.
Respiro en la calma
que da seguir respirando
y pienso
que queda seguir
pero que me quedo, me quedo aquí.
Quieta, inmóvil,
gato escondido entre aves del paraíso
ciegas, mudas e inválidas.
Mi primer presente
es el de ahora,
mi último regalo
será quedar escrita
y ser leída, siempre.
No suelo leer poesía y alguna vez he usado las excusas más frecuentes: «me aburre», » prefiero historias»…Pero la verdad es que me falta la calma y las ganas que requieren detenerse a pensar el significado detrás de cada palabra elegida, o de la idea de fondo. Por otro lado, cada lector ponemos algo de nosotros cuando leemos y yo, cuando te leo, veo dolor, dolor resarcido, la decisión de vivir a pesar de lo malo.
Que te guste la poesía no es obligatorio (para mi modo de entender la literatura), pero creo que es importante, para que la leas de forma habitual, que des con los autores que te gustan. Como el deporte: es bueno practicar algún deporte, pero ¿qué hace a quien no le gusta correr? ¿Qué ocurre si no te gusta Neruda? Nada. Gracias por acercarte y por comprender tan bien los versos, que esconden un poquito de venganza y mucha resistencia (como el junco que se dobla… ya sabes).
¡Muchas gracias por comentarme!
La magia de la poesía es expresar tanto con tan poco. Ejercicio sobresaliente.
Gracias 🙂 Es como logro expresar lo que sale realmente de las entrañas, así que este mensaje es un piropo enorme para mí.