El octavo

Siempre me ha gustado la poesía pero nunca he leído a Gloria Fuertes. 

Mala forma de empezar a describir su figura.

Cuando yo era pequeña, Fuertes se estudiaba en el colegio y se imitaba su forma de recitar en la televisión, con esa voz tan característica y esas rimas infantiles. Después fue redescubierta por aquellos que encumbran o defenestran con la misma facilidad, que no leen sino que adoran. En ese todo o nada, Gloria Fuertes tiene mucho para serlo todo, pero, insisto, nunca me he parado a comprobarlo.

No sé si fue lesbiana, no sé si se adelantó a su tiempo, si realmente era de las que se baja del carro para ver las amapolas. Sé que hizo por las lecturas infantiles y por las poesías para niños más que muchos profesores de Literatura. Y parecía feliz en las fotos.

Hace años, mi padre leyó el contador del gas de la casa de Fuertes en Madrid y le pidió un autógrafo para mi hermano, cuatro años y medio más pequeño que yo. Yo era adolescente entonces. Ella le firmó un libro y se lo regaló a mi padre, pero no sé dónde está. De todos mis mitos literarios siento decir que no figura la Fuertes. Pero cómo mola que se dirijan a ti con artículo y apellido. 

No voy a describirla, pues, sino simplemente a darle las gracias. 

(Te leeré, y entonces todo esto cobrará más significado).

Natalia Sanguino Escrito por:

2 Comentarios

  1. Manola
    octubre 18, 2022

    Sin que hayas leído a Gloria, del artículo me llega ternura y homenaje

    • octubre 19, 2022

      Era la intención, qué figura más bonita la suya… ¡Gracias, Manola!

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