El 21º de los 101

Una fábula

El lobo feroz no buscaba una princesa que le salvara, solo quería aumentar su fama, pero. Pero acabó aullando solo a una Luna escondida.

Por supuesto que la princesa engordó. Se tiñó el pelo hace años para ocultar las primeras brujas que ocuparon su pelo en forma de cana y ha dejado de cenar hace un par de meses: quiere recuperar su figura.

El príncipe encantado nunca dejó de ser un sapo y la madrastra instaló un chiringuito de venta de capas y pareos en la playa, harta de cargar con hijas consentidas de sus maridos. Se abrió una cuenta en Tinder y solo acepta a hombres diez años menores que ella, como mínimo. Y sin hijos, por si acaso.

El viejo rey abdicó, demostrando así más sabiduría que en todos sus años de monarca. Dijo en un discurso que la república le parecía una mierda, pero prefería irse y que cayese su dinastía. Se había enamorado de una cuchara, así que nadie le hizo mucho caso. Además, sus súbditos eran profundamente monárquicos, más que él. No quisieron república. “Si el jefe ha dicho que es una mierda, él lo sabrá”, porque al final consideraban que solo había errado al admitir su amor por la cuchara. Todo lo demás había sido para bien, pese a que en sus últimos discursos públicos se refería a los súbditos como “estimados capullos”. Siguió dando discursos en privado a toda la cubertería en el salón de actos del palacio. Cada utensilio ocupaba un asiento. Al siguiente monarca, elegido entre las ramas familiares con menos casos de enfermedades con herencia genética, le pareció simpático dejarle el palacio a su antecesor. Él (siempre él, siempre ellos) reformó un palacete en las afueras para dar apariencia de sobriedad. 

En esta fábula tramposa solo son felices las lagartijas, inmóviles en paredes y a la luz de farolas. Gritando “¡soy verano!” y acumulando ganas de moverse al contrario de la sociedad, que engulle ultraje tras ultraje para manifestarse de tanto en tanto. Nada cambia salvo la plataforma de queja, salvo la pancarta de apertura de cada concentración. Las lagartijas, listas, rápidas, alimento de gatos y símbolo para la autora de vacaciones.

Moraleja: eso, vacaciones.

Natalia Sanguino Escrito por:

4 Comentarios

  1. noviembre 12, 2022

    lagartija,sargantana ( lagartija pitiusa). recuerdo cómo me desperté tirada en una playa ibicenca y encontré dos de ellas tan agusto en mi brazo….. fueron las primeras lagartijas voladoras de la isla.

    • noviembre 13, 2022

      Jajaja, es verdad, las sargantanas… Me han hablado de ellas en varias ocasiones. Un poco descaradas, ¿no? Sargantana voladora suena a nombre de superhéroe o de dibujo animado japonés. Me mola 🙂

  2. Santi Mayoral
    noviembre 16, 2022

    Podría llamarse «el nuevo ul-traje del emperador»

    • noviembre 16, 2022

      Jajajaja, veo un título de relato ahí, ¿eh?

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