Abracadabrapatadecabra.
Llorón, quejica insufrible,
letanía impenitente,
pecado de aguante,
pacata garrapata del ánimo
que tejes telarañas
alrededor de la paciencia
de los felices y los optimistas.
Invoco a mi hartazgo
a la vida que te queda
y a todo un ejército
de libélulas
que procederán a condenarte.
Serás tú el hechizo,
todos los que te conocen
huirán de tu lado,
tus amigos inventarán excusas
con tal de no escucharte.
(Ya lo hacen,
ya lo hacen,
ya lo hacen,
por ventura
que ya lo hacen).
Olvidarás tu toalla
cuando a la piscina vayas,
cada noche te resfriarás
y toserás y toserás
hasta que despunte el alba
y aún así seguirás
tos tras tos,
insomne y angustiado
como todo los que alguna vez
te hemos ayudado.
Serás un apestado tal
que ni Google tus datos querrá,
y tu boca sabrá
continuamente
a terciopelo.
Te declaro ser insoportable,
ojalá leve, pero eres tan pesado…
Que en ti mismo aúnas
conjuro, maldición, ruina.
Que quien a ti te conoce
y sufre
la magia posible hace
para no seguir a tu lado.
Ah, y apestarás: a azufre,
dulzón orín de dos días
y a algo podrido,
sin redención ni milagro.
Conxuro del s.XXI, jeje.
«Serás un apestado tal que ni Google tus datos querrá,»
Maravilloso
🙂 Me tuve que poner imaginativa para la maldad, que me cuesta tantísimo…