Carta al año 2222
(Tentada estoy de dejar este ejercicio sin hacer, convencida estoy de que no llegará nuestra especie al año 2222. Habremos desaparecido tras hacer desaparecer aquello que nos daba la vida: el agua, los animales, las plantas, el amor, la esperanza)
Carta a los españoles de 2222.
Queridos (mentira) habitantes (si seguís ahí) del año 2222 (la que os espera el 22 de febrero a las 22:22 será buena):
Os imagino haciendo cábalas con la cifra de vuestro año. Intentando sacar de los números y las estrellas lo que sois incapaces de aceptar de vuestro entorno. Me temo que estaréis rodeados de agoreros, catastrofistas e iluminados. Como ahora seguiréis, ¿no? Habrá simbolistas empeñados en ver mucho más detrás de varios números repetidos.
Os aconsejo que leáis y que nunca creáis que vuestra opinión es válida solo por tenerla. Por favor, estudiad, escuchad al que no se os parece y procurad no ver la realidad en términos dicotómicos. Aunque os pido humildad en la opinión, también os digo que no dejéis que os aparten a un lado sin motivo, que no consintáis las injusticias y, por favor, sed conscientes de las desigualdades sociales y haced recuento cada cierto tiempo de los privilegios que tengáis.
2020 enfrentó a quien quisiera verla a la desigualdad social: no es lo mismo pasar dos meses encerrado en una casa con jardín, piscina, con tu familia, con un trabajo estable, que hacerlo en un sótano con ventanas a ras de acera, verjas y trucos para evitar que meen en tu salón los perros o se cuelen las cucarachas.
Cuidad la tierra que os rodea, apoyad a los que gustan de trabajar en lo que sea y a los que lo hacen bien. No esperéis un golpe de suerte: seguid persistiendo, insistiendo y perseverando.
Proteged a los animales y cubrid siempre al indefenso. No carguéis sobre vuestra espalda con todos los problemas del mundo, pero haceos cargo de los que correspondan en vuestro mundo. Buscad vuestra felicidad y sonreíd a menudo porque sí. Sed simpáticos y amables. Apreciad la calma y la tranquilidad, no deis por sentado a nadie a quien queráis ni asumáis como un derecho todo lo que os rodea.
Sed honestos con vosotros mismos y no os pongáis demasiado pesados con vuestras cosas.
2020 fue un año que vosotros estudiaréis de pasada, que ocupará una línea quizá para contextualizar los años siguientes. A los contemporáneos nos enseñó que el ser humano no necesita excusas para ser mejor o miserable, que lo que damos por evidente u obvio puede desaparecer en un suspiro.
Mundos enteros, individuales y colectivos, se vieron paralizados y surgió un miedo que muchos no asumieron. Está bien tener miedo, de verdad. No pasa nada y no hay por qué luchar siempre. ¡Ah! Relativizad, por favor.
Lo de la opinión que os decía es porque en este 2020 hemos visto a demasiados idiotas debatir con científicos, cuestionar datos. No os convirtáis en alguien así. Apagad la televisión y el teléfono móvil de tanto en tanto e informaros una vez al día, no más. No os creáis todo lo que leéis pero tampoco lo cuestionéis todo. Construid espíritu crítico. Confiad, leed.
En 2020 yo, la firmante, descubrí que la cultura y las relaciones bien escogidas nos salvan. Que no todo es beber en un bar, viajar cuanto más lejos mejor o dar dos besos a gente que no nos importa mucho. Que se puede disfrutar viendo moverse las ramas de un árbol desde la ventana y que grandes lecciones se aprenden viajando al pueblo de al lado del tuyo.
A veces la felicidad consiste en la calma. Aprended a mirarla. Confío en que ya tengáis más conciencia social que nosotros. El ser humano algunas cosas solo las aprende con el paso de los siglos y estudiando el horror.
Entended el pasado para saber observar el presente. Y cuidad a los gorriones, por favor, que son muy simpáticos.
Sólo espero que quede alguien en 2222, que sepan leer (igual este castellano ya les sonará a antiguo y se lo leerá la máquina), que queden gorriones y que se recupere la tilde en el sólo de solamente (soy un rebelde y la seguiré poniendo). Y café, que falta me hace.
Ojalá todo lo que dices sea así en doscientos años. Incluido el café matinal 😉