El 51º de los 101

(No tengo un libro favorito, pero este es uno de los que más me marcó)

Qué rabia me da pensar que cada vez habrá menos cosas que me impacten como lo hizo en su día este libro. Podría hablar también del Evangelio según Jesucristo, pero he preferido quedarme en esa etapa entre mágica y maldita para cualquiera que es la adolescencia. Yo no leía, devoraba las letras que caían bajo mis pestañas. Allí estaban las respuestas, más preguntas y muchos mundos diferentes a mi habitación de Alcorcón. 

El libro en cuestión cuenta una historia en una ciudad cualquiera, con un teatro en las afueras. Imagino un teatro romano en ruinas, siempre fue así en mi cabeza, lleno de hierbajos, con piedras enormes y rotas y con huecos donde esconderse, vivir y dormir. La protagonista es una niña algo desaliñada. ¿Todavía no?

Con ella, una tortuga inteligente, preguntona o tocapelotas, según se mire. Para mí todas las tortugas se llaman desde entonces como ésa: Casiopea.

Y lo que más recuerdo de aquel libro, que he releído varias veces, son los ‘hombres grises’. Cualquiera que me conozca un poco me ha oído hablar de ellos. Qué terror la escena del barbero, qué frío sentía cada vez que llegaba a ella. Incluso alguno de mis sencillos versos se han teñido del color de aquellos siniestros seres, en mi obsesión por no dejarme engañar por alguno de ellos.

¿Qué, sabéis qué libro es? 

Natalia Sanguino Escrito por: