Mi último regalo fue como el primero: el aliento. La vista, que me engaña, la sombra perseguidora, el tacto de mi propia piel, mano contra… Leer más...El tercero
Julián se despertó sin dientes – Ay, la virgen – dijo Emma sin apenas separar entre sí las palabras. – Mqué – respondió él para… Leer más...El segundo