Soledad, recuerdo, lamento por un desnudo femenino perdido de vista, quién sabe si fue culpa de la absenta, hace años. A ella se la intuye…

Leer más...El 38º de los 101

Me piden en el enunciado que no abuse de los adjetivos. Vamos, voy: Puerta, cuatro vueltas de llave, en la segunda se a-tas-ca un po-co,…

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Como ser feliz, como escribo, cuando leo. Cómo ser feliz, ¿cómo? ¿Cómo escribo? ¿Cuándo leo? Saltándome la gramática, olvidándome de mí, de ti, de la…

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Mi amigo, la hormiga (Estoy muy tentada de ventilar este ejercicio en una o dos líneas. Hormiga, no la veo, pie, pum, fin). Deposité a…

Leer más...El 35º de los 101

Llovía café. El olor era tan intenso que se masticaba. Las paredes de azulejo estaban salpicadas de negro y él no pudo evitar pensar en…

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El guateque – ¡Mirinda! – ¿Seguro? – Que síiiiiii – la voz cascada de Tomás resonó en su cavidad bucal y se expandió por la…

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Una historia en Barcelona Calculé bien el aterrizaje, pero no la hostilidad. No compensaron los paseos ni los suelos de adoquines para turistas. No tuve…

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Un acróstico Nada mejor que comenzar con eso, conmigo, con nada: perdidos, amarrados a la puerta del baile. ¿Talento? Me falta. Talento o ego, o…

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